¡TDAH, un niño muy movido o despitado!

El Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad es un síndrome conductual de origen neurobiológico que se manifiesta con frecuencia en niños aunque también se da en adultos.

Las personas con TDAH tienen dificultad en prestar atención en el colegio, en casa o en el trabajo. Y esa falta de atención puede causar problemas significativos en las relaciones, en el aprendizaje y en el comportamiento.

¿Muy movidos o no?

No todos los niños y adultos con TDAH son muy movidos. Puede haber dos formas diferentes de este trastorno:

Los que presentan como principal problema las dificultades en ATENCIÓN, MEMORIA a corto plazo y APRENDIZAJE:

  • Les cuesta seguir instrucciones.
  • Tienen dificultad en mantener su atención fija en actividades del colegio, de casa o en el trabajo.
  • Pierden las cosas necesarias para realizar las actividades del colegio, las de casa, las del trabajo.
  • Parece estar en “Babia”.
  • No se fija en detalles.
  • No sabe organizarse.
  • Las cosas que requieren planificación son difíciles para ellos.
  • Se olvidan de las cosas.
  • Y se distraen con cualquier cosa.

Los que presentan una hiperactividad motriz, que tienen un comportamiento impulsivo y falta de autocontrol:

  • Es inquieto y se mueve mucho.
  • Le gusta correr y trepar inapropiadamente.
  • No puede jugar en silencio.
  • Responde sin esperar.
  • Interrumpe conversaciones.
  • Le cuesta permanecer sentado.
  • Habla mucho.
  • Le cuesta esperar su turno.

La mayoría de niños afectados de TDAH presentan una mezcla de conductas de los dos tipos mencionados anteriormente: conductas hiperactivas junto con problemas de atención y aprendizaje.

¿Que nos explican los padres?

  • Siempre está en las nubes.
  • Todo lo que le digo le entra por un oído y le sale por el otro.
  • Cuando ha memorizado las tablas de multiplicar o la lista de capitales de Europa, al día siguiente lo ha olvidado completamente.
  • Es incapaz de hacer los deberes solo. He de estar todo el tiempo encima suyo.
  • Para lo que quiere si está atento: se pasa horas jugando con el ordenador, consolas, delante de la tele, etc.
  • Por las mañanas es imposible! Es incapaz de vestirse sólo al cabo de media hora voy y me lo encuentro con sólo una camiseta puesta y jugando ensimismado con un muñequito tirado en el suelo.
  • Recuerda detalles de algo ocurrido hace unos años y olvida lo que se le ha dicho hace pocos minutos.
  • Estalla con mucha facilidad.
  • Odia estar encerrado, le encanta el aire libre.
  • Cuando era pequeñito siempre lo tocaba todo.
  • De bebé, reclamaba mi atención constantemente.
  • Aunque no para, es patoso. Tropieza con todo.

Podríamos no parar de poner ejemplos pero, en conclusión, lo que debemos hacer es tomar este trastorno en serio. El TDAH debe diagnosticarse y tratarse adecuadamente.

Muchos niños no diagnosticados se creen que son tontos y se sienten inferiores.

El fracaso escolar y la falta de buenas relaciones con los demás revierte en una baja auto-estima.

Tratamiento

El tratamiento con TDAH implica:

  • Terapia conductual y de estimulación cognitiva con el fin de trabajar el control comportamental y todas aquellas aptitudes afectadas por el trastorno.
  • Conseguir colaboración con el colegio.
  • Administración de fármacos estimulantes.

Un esfuerzo en equipo con los padres, profesores, médicos y psicólogos trabajando en conjunto es la mejor manera de ayudar a un niño.

Existe medicación que en muchos casos funciona correctamente. Junto a ello, con una terapia bien estructurada conseguiríamos controlar el comportamiento y los problemas de aprendizaje.

Los niños con padres afectuosos que les brindan apoyo y que trabajan con el personal del colegio, con los trabajadores de salud mental y con su médico tienen la mejor probabilidad de convertirse en adultos bien ajustados.