¿Por qué me cuesta estudiar?

Las alteraciones más comunes que favorecen el Fracaso Escolar son:

 El Déficit de Atención y/o Hiperactividad. La Dislexia.

 El Trastorno de la Lateralidad.

En nuestro país, alrededor del 30% de los niños escolarizados fracasa en sus estudios.

Las causas del fracaso escolar pueden ser variadas:

  • Déficit de la capacidad intelectual.
  • Alteraciones emocionales.
  • Alteraciones en el funcionamiento del cerebro. En este sentido como problemas de aprendizaje más comunes nos encontramos: La Dislexia, el Trastorno por Déficit de Atención y/o Hiperactividad y el Trastorno de la Lateralidad.

Aunque en ocasiones la sintomatología es similar la etiología es diferente:

La Dislexia hace referencia a las dificultades que manifiesta un niño en la adquisición del aprendizaje de la lecto-escritura.

El TDAH (trastorno por déficit de atención y/o hiperactividad) consiste en  una alteración a nivel del sistema nervioso central, manifestándose mediante un aumento de la actividad, impulsividad y falta de atención y asociándose con frecuencia otras alteraciones.

El Trastorno de Lateralidad hace referencia al hecho de que una persona no sea totalmente diestra de mano, ojo, pierna y oído o totalmente zurda. Este seria el caso por ejemplo de una persona que escribe con la mano derecha y chuta con la pierna izquierda o enfoca con el ojo izquierdo.

Este hecho es importante porque afecta a las diferentes áreas cognitivas del cerebro y a como el cerebro procesa la información.     

¿Qué síntomas se pueden  manifestar?

A nivel de concentración:

  • Tienen una atención baja. Son personas que les cuesta seguir una película, pierden el hilo al leer un libro,…
  • Padecen lapsos o bloqueos en la memoria, se despistan en clase o a veces parecen que están en la luna.

A nivel de lenguaje:

  • Invierten el orden de las letras o de los números al leer, al hablar ó al escribir.
  • Confunden letras o palabras.
  • Dificultad en resumir y sintetizar.
  • Dificultad en la expresión oral.
  • Dificultad en explicar una historia de manera ordenada.
  • Dificultad en la presentación de los trabajos.
  • Dificultad en la comprensión lectora.

A nivel de organización:

  • Dificultad en organizarse el tiempo del que disponen.
  • Dificultad en la organización espacial: confusión derecha-izquierda.
  • Dificultades de orientación (por ejemplo al salir del metro, para ir a un lugar,…).

A nivel motriz:

  • Aunque muchas veces se trata de personas ágiles, tienen dificultades en la motricidad gruesa y son personas patosas.
  • Son personas lentas.
  • Dificultades en la motricidad fina y en la habilidad manual que se traduce en mala presentación de trabajos, mala letra,…

A nivel emocional:

Son personas que se infravaloran y que padecen una baja autoestima.

Pueden aparecer conductas de inhibición y timidez o por el contrario llamadas de atención, molestan a los compañeros… porque en el fondo prefieren ser el “vago” o el “nervioso” y seguirá todos los patrones de conducta de la etiqueta que tiene en el colegio antes de que le llamen el “tonto”.

¿Hay tratamiento?

Lo importante es realizar un buen diagnóstico para evitar que el niño haga un largo recorrido en terapias fracasadas, refuerzos escolares que en definitiva no solucionan el problema y desgastan al niño y a la familia.

Una vez determinada la causa de las dificultades del niño se aplica la terapia adecuada con el objetivo de equiparar el potencial intelectual de la persona con su rendimiento cognitivo, emocional y personal.