Los Problemas Escolares: Dislexia, Déficit de Atención,… El Trastorno de la Lateralidad

Estamos en una sociedad competitiva en la que se otorga mucho valor a la educación y se considera como objetivo primordial el hecho de que nuestros hijos obtengan unos buenos resultados académicos.

Pero la realidad es que hay niños que tienen problemas de aprendizaje y que éstos son causados por diferencias en el funcionamiento del cerebro y la forma en la cual éste procesa la información, los niños con problemas de aprendizaje no son “tontos” o “vagos”. De hecho son niños con capacidades normales o superiores, lo que pasa es que sus cerebros procesan la información de manera diferente.

En este sentido como problemas de aprendizaje más comunes nos encontramos: dislexia, trastorno por déficit de atención y/o hiperactividad, disgrafía, discalculia,  retraso psicomotriz… y un trastorno más global y que puede estar detrás de alguno o de varios de los anteriormente mencionados y al que queremos hacer referencia que es el Trastorno de la Lateralidad.

Un trastorno de lateralidad a nivel físico se observa cuando una persona no es totalmente diestra de mano, ojo, pierna y oído o totalmente zurda.

Este sería el caso por ejemplo de una persona que escribe con la mano derecha y chuta con la pierna izquierda o enfoca con el ojo izquierdo.

A nivel cognitivo se observan dificultades en: la atención, la memoria, la orientación espacial, la percepción, la organización temporal, la motricidad,…

¿Qué síntomas se manifiestan?

A nivel de Concentración:

  • Tienen una atención baja. Son personas que les cuesta seguir una película, pierden el hilo al leer un libro,…
  • Padecen lapsus o bloqueos en la memoria, se despistan en clase o a veces parecen que están en la luna.

A nivel de lenguaje:

  • Invierten el orden de las letras o de los números al leer, al hablar o al escribir.
  • Confunden letras o palabras.
  • Dificultad en resumir y sintetizar.
  • Dificultad en la expresión oral.
  • Dificultad en explicar una historia de manera ordenada.
  • Dificultad en la presentación de los trabajos.
  • Dificultad en la comprensión lectora.

A nivel de organización:

  • Dificultad en organizarse el tiempo del que disponen.
  • Dificultad en la organización espacial: confusión derecha-izquierda.
  • Dificultades de orientación (por ejemplo al salir del metro, para ir a un lugar,…).

A nivel motriz:

  • Todo y que muchas veces se trata de personas ágiles, tienen dificultades en la motricidad gruesa y son personas patosas.
  • Son personas lentas.
  • Dificultades en la motricidad fina y en la habilidad manual que se traduce en mala presentación de trabajos, mala letra,…

A nivel emocional:

Son personas que se infravaloran y que padecen una baja autoestima.

Pueden aparecer conductas de inhibición y timidez o por el contrario llamadas de atención, molestan a los compañeros… porque en el fondo prefieren ser el “vago” o el “nervioso” y seguirá todos los patrones de conducta de la etiqueta que tiene en el colegio antes de que le llamen el “tonto”.

¿Hay tratamiento?

Lo importante es realizar un buen diagnóstico para evitar que el niño haga un largo recorrido en terapias fracasadas, refuerzos escolares que en definitiva no solucionan el problema y desgastan al niño y a la familia.

Para detectar un Trastorno de Lateralidad se realiza un test de lateralidad a partir del cual se descarta o se confirma este trastorno.

Si se confirma el trastorno se realiza una terapia de lateralidad dirigida a potenciar el lado correcto así como todas las funciones de las áreas cerebrales afectadas, recuperando como mínimo un 85%.

El objetivo de la terapia es equiparar el potencial intelectual de la persona con su rendimiento cognitivo, emocional y personal.