La Lateralidad y las Capacidades para Aprender. Porque a veces cuesta estudiar, aprender, decidirse, actuar,…

En nuestro centro terapéutico hemos ido viendo a lo largo de los años, que una mala organización de la lateralidad suele conllevar dificultades en el aprendizaje y la adaptación a nuestro entorno. Estas alteraciones dependen mucho de cada persona, del entorno familiar, de las vivencias que ha tenido o de su sensibilidad.

Hemos visto cómo reforzar una buena lateralidad ojo-mano-pie, ha permitido que muchas personas hayan podido enfrentarse a sus problemas ya sean escolares, profesionales o personales y puedan avanzar hacia una plenitud mental y física. Vivir la vida con más calidad.

Muchas alteraciones de la lateralidad de la persona pueden tener detrás una desorganización o desorden de su interior.

Las causas de que a veces y en ciertas personas no esté bien definida la lateralidad, no se conocen exactamente. Ya que hay estudios que relacionan la genética o el entorno con los trastornos de los aprendizajes. También hay médicos que hablan del cuerpo calloso, a nivel cerebral y del funcionamiento de los hemisferios.

Pero: ¿Qué es la lateralidad?

La lateralidad es la definición de qué mano utilizamos preferentemente, o qué ojo o qué pie. Es decir si utilizamos de una manera dominante el lado derecho o el lado izquierdo. Esta dominancia en el cuerpo es importante porque afecta al funcionamiento del sistema nervioso. Dependiendo de esta lateralidad el cerebro trabajará diferente.

Tenemos dos hemisferios cerebrales encargados de controlar todo lo que hacemos, cada uno con tareas diferenciadas. Y dependiendo de nuestra lateralidad, nos ayudan a interpretar el mundo y poder desarrollarnos en él adecuadamente.

Los primeros años de vida todavía no sabemos cuál es la derecha o la izquierda, no hay dominancia lateral.

Es cuando comienza el aprendizaje de la lectura y escritura cuando es importante tener unas coordenadas, conocer y tener asimilado el concepto espacial y el temporal. Y poder orientar los símbolos que son las letras y los números hacia el lado adecuado.

Siempre se ha supuesto que ser ambidiestro es bueno, pero no es así en la realidad: Necesitamos una dominancia lateral y cerebral y una orientación muy precisa.

Una correcta lateralidad ayuda a saber y distinguir de manera fluida que no es la misma cifra 52 que 25, ni una b es una d.

Si la lateralidad no madura y se queda sin organizar, puede ser que no vaya bien en los aprendizajes, organizarse, la toma de decisiones o el razonamiento lógico. Se debe construir una buena lateralidad, para evitar un lateralidad cruzada de mano derecha, ojo Izquierdo … o pie izquierdo o poca definición.

Con una lateralidad cruzada nos encontramos:

La lectura, la fluidez lectora y la comprensión de lo que leemos.

La atención auditiva: seguir bien las conversaciones y no perder el hilo.

La organización del espacio o del tiempo, la lentitud, lo que lleva a inestabilidad emocional.

Lentitud en el tiempo de aprender algo o resolver algún trabajo, falta de reflejos a la hora de decidir.

Pueden haber inversiones o saltarnos palabras: Esto relaciona a veces la lateralidad con la dislexia.

A veces nos encontramos que puede afectar en las matemáticas, sobre el cálculo o sobre el orden matemático. Aunque no siempre.

Pérdidas de la atención, por el exceso de fatiga que dan a los signos.

Desmotivación o apatía.

Inhibición, inseguridad…

En el caso de que observemos todo esto, es cuando hacemos las pruebas para determinar si hay lateralidad y está influyendo en los aprendizajes, a nuestro trabajo o en la vida cotidiana. Y trabajar con una terapia que ayude a la persona a desbloquear aquellos aspectos que están bloqueados.

Emma P. Psicóloga general y logopeda.