Escoger extraescolares

Extraescolars

Danza, taekwondo, fútbol, ​​solfeo, patinaje, inglés, teatro, violín,… El horario de los niños a menudo se alarga más allá de cuando se acaba la escuela. Según el Instituto Nacional de Calidad y Evaluación (INCE) más del 70% de los alumnos de Primaria y más del 60% de los de Secundaria realizan alguna actividad extraescolar. En algunas ocasiones, estas actividades complementan el aprendizaje reglado, en otros complementa las necesidades de los padres de horario, también se eligen para aligerar el día y dar tiempo a distraerse ya la diversión. Sea como sea, las extraescolares bien escogidas mejoran la autoestima de los niños y desarrollan sus habilidades sociales.

Podemos clasificar las actividades extraescolares en deportivas (fútbol, ​​baloncesto, natación,…), creativas (música, teatro, pintura,…) y académicas (inglés, refuerzo, informática,…). Cada grupo presenta unos beneficios diferentes y es importante escoger en función de lo que sea más adecuado para nuestro hijo. “No hay una actividad mejor que otra, depende de cada niño y sus circunstancias, sus capacidades, habilidades y necesidades”. Pero a la hora de elegir, ¿qué aspectos debemos tener en cuenta? Estas son las recomendaciones que os hacemos para procurar acertar con las actividades que hacen nuestros niños.

  • No se trata de cargar las agendas de las criaturas. Son actividades complementarias que deben aportar al niño un aprendizaje pero no deben acabar con su tiempo libre, no le sobrecargue la agenda. Le debe quedar tiempo para el descanso, para el juego, para hacer deberes, para estar con la familia, para estar en casa. Debe tener tiempo para detenerse y pensar: y ahora, ¿qué hago? Y debe aprender a manejar el aburrimiento. La falta de tiempo para jugar y descansar también disminuye capacidades. Escoja dos actividades como máximo distribuidas en tres o cuatro días a la semana.
  • Si valoramos hacer un deporte o una actividad artística, debe ser del gusto del niño y donde él tenga cierta habilidad. Debe tener fundamentalmente un espíritu lúdico. Las extraescolares no deben ser una proyección de lo que los padres querrían hacer o saber y no saben. Al niño le ha de gustar hacerlas. Preguntadle qué le gusta: no podemos obligar a hacer una actividad que no les guste nada, no puede ser una fuente de nerviosismo o de conflicto. Los niños han de ir motivados y contentos, piense que esta actividad la harán después de haber cumplido con la obligación de la jornada escolar.
  • Cuando valoramos hacer una actividad complementaria a los estudios (inglés, refuerzo,…) es bueno también que el niño quiera hacerla y que entienda la necesidad dado que de lo contrario no será beneficioso. Hacer un refuerzo en alguna materia no se puede considerar una extraescolar para disfrutar, en todo caso es más horario de trabajo que debe asumir el niño. Recuerde que es un niño: no desea convertirlo en un premio Nobel añadiendo innecesariamente horas de estudio a su jornada escolar. Los niños que no juegan no aprenden habilidades sociales básicas para el futuro mundo laboral y tampoco aprenden los contenidos curriculares de forma óptima.
  • Participa en la actividad. Haga un seguimiento: que su niño o niña sepa que valora sus progresos y que la actividad le aporta la evolución que haya indicado. Pero no pierda de vista que no necesariamente tiene que ser una actividad “productiva”. No es necesario que aprenda nada concreto. La vivencia del ocio y la diversión y el contacto con otros niños puede ser un valor más que suficiente.
  • En ocasiones los niños quieren dejar de hacer la actividad extraescolar que realizaban. Muchos padres se preguntan si deben forzar a los niños a continuar. Y la respuesta es que depende de la situación: si lleva poco tiempo, menos de un mes por ejemplo, debemos animarle a que continúe algún tiempo más para ver si se adapta, pasado un mes no hay que forzar (quizás no hemos acertado). Si el deseo es abandonar a mitad de curso, probablemente habrá un problema de fondo más allá de que hay que saber para valorar (es básico averiguar qué pasa, saber y escuchar al niño para descartar alguna problemática). Si no hay ninguna situación negativa y todo obedece a un capricho, es bueno el aprendizaje del compromiso y la responsabilidad continuando la actividad fundamentalmente si es en grupo.

En todo caso procuramos evitar el estrés infantil y el de los padres!