Depresión

depressióLa depresión es el trastorno psicológico más frecuente en la población general, afectando a más del 3% de la población general. Según la OMS en el mundo hay más de 350 millones de personas con depresión. Todos los estudios coinciden en que la prevalencia es casi el doble en la mujer que en el hombre, y que algunos factores estresantes vitales, como el nacimiento de un hijo, crisis de pareja, el abuso de sustancias tóxicas (principalmente alcohol) o la presencia de una enfermedad orgánica crónica se asocian con un riesgo incrementado de desarrollar un trastorno depresivo mayor.

La depresión mayor se caracteriza por importantes cambios en la forma de pensar, de sentir y de comportarse, que llevan a la persona afectada a tener un estado de ánimo deprimido, a perder la capacidad de sentir placer o interés por cosas que antes sí hacían sentir placer, y para las actividades cotidianas de la vida. Aparte de estos síntomas, suelen aparecer sentimientos de irritabilidad, ansiedad, cansancio excesivo y continuo, problemas de sueño, cambios en el apetito, dificultades de concentración y toma de decisiones, sentimientos de inutilidad, baja autoestima y culpa y deseo sexual inhibido.

La depresión provoca una forma de pensar negativa alrededor de la propia persona, de los demás, del pasado y del futuro, así como del entorno que le rodea. Pueden aparecer pensamientos recurrentes de muerte o ideación suicida, incluso intentos reales de poner fin a su vida. La persona deprimida deja de realizar actividades placenteras y / o obligatorias o, si éstas se hacen, requieren de un gran esfuerzo por parte de la persona (por ejemplo, levantarse, lavarse, vestirse, ir al trabajo, estudiar, etc). Si las actividades placenteras se siguen realizando, no producen el mismo nivel de satisfacción que antes de la depresión.

Tratamiento de la depresión 

La terapia cognitiva nace de la idea de que la depresión se produce por una alteración en la forma de pensar, que a su vez afecta a la forma de sentir y de comportarse. En el Centro Terapéutico Rossellón ayudamos al paciente a analizar los errores que hay en su pensamiento (lo que se denominan distorsiones cognitivas), para que el paciente piense de una forma más realista, que le ayude a sentirse mejor ya tomar decisiones para resolver sus problemas. El terapeuta suele mandar tareas para hacer en casa y experimentos para que el paciente ponga a prueba su forma de pensar. Por otra parte se programan actividades gratificantes y organiza el tiempo del paciente con el objetivo de tener un entorno más reforzador. También se entrena al paciente a ser más asertivo y más sociable, utilizando para ello diferentes técnicas de la terapia cognitivo-conductual como son el ensayo de conducta y la exposición a las situaciones temidas.