Absentismo escolar

adolescenteUn problema frecuente en la etapa adolescente, y en la niñez también, con el que nos encontramos hoy en día es el absentismo escolar.

 

Cuando nos referimos a este término, hablamos de la falta de asistencia del niño al colegio cuando esa formación es obligatoria, aunque el problema se extiende a la formación postobligatoria, donde el abandono de los estudios ocurre a pesar de tener como objetivo inicial seguir estudiando.

 

El motivo para faltar a clase puede ser tanto porque el niño no quiera asistir por propia voluntad o por ser expulsado por mal comportamiento. En el primer caso, hemos de valorar la existencia de posibles dificultades escolares (me cuesta estudiar y no quiero ir a pasarlo mal) o problemas de relación con los demás (aquí hay que ser especialmente observadores para descartar situaciones como el bullying o acoso escolar). En el polo opuesto, nos encontramos con aquellos chicos con alteración de la conducta, adolescentes que se saltan las normas, rebeldes que hablan en clase, que no hacen los deberes, no respetan las normas del colegio y su comportamiento no es el adecuado entrando habitualmente en conflictos.

 

Es fundamental valorar el origen del problema ya que estará aquí el camino hacia la solución. Habitualmente los motivos no son lo que parece, detrás suelen haber frustraciones, inseguridades, fracasos previos, convicciones erróneas,… Sea como sea, ante la frustración de no tener éxito con los estudios, ante dificultades para hacer o mantener amigos, por falta de motivación o por falta de valores u objetivos en la vida… el malestar, cuando no se tienen herramientas para gestionarlo, lleva a la ansiedad, a la depresión, a la alteración de la conducta. Algunos casos, nos llevan a la anorexia, a la depresión mayor, a fobias o somatizaciones. Es importante atender a los primeros síntomas lo antes posible y no mirar hacia otro lado cuando los pequeños problemas aparecen.

 

Los adolescentes necesitan de sus padres aunque los nieguen. Y a pesar de que en algunos casos la comunicación padres-hijos es complicada, cómo mínimo ellos han de saber que estamos ahí para lo que no necesiten, pase lo que pase.

 

Recurrir a profesionales supone  poner hilo en la aguja y trabajar en buscar el camino del bienestar familiar y, obviamente, del menor.

La Lateralidad y las Capacidades para Aprender. Porque a veces cuesta estudiar, aprender, decidirse, actuar,…

En nuestro centro terapéutico hemos ido viendo a lo largo de los años, que una mala organización de la lateralidad suele conllevar dificultades en el aprendizaje y la adaptación a nuestro entorno. Estas alteraciones dependen mucho de cada persona, del entorno familiar, de las vivencias que ha tenido o de su sensibilidad.

Hemos visto cómo reforzar una buena lateralidad ojo-mano-pie, ha permitido que muchas personas hayan podido enfrentarse a sus problemas ya sean escolares, profesionales o personales y puedan avanzar hacia una plenitud mental y física. Vivir la vida con más calidad.

Muchas alteraciones de la lateralidad de la persona pueden tener detrás una desorganización o desorden de su interior.

Las causas de que a veces y en ciertas personas no esté bien definida la lateralidad, no se conocen exactamente. Ya que hay estudios que relacionan la genética o el entorno con los trastornos de los aprendizajes. También hay médicos que hablan del cuerpo calloso, a nivel cerebral y del funcionamiento de los hemisferios.

Pero: ¿Qué es la lateralidad?

La lateralidad es la definición de qué mano utilizamos preferentemente, o qué ojo o qué pie. Es decir si utilizamos de una manera dominante el lado derecho o el lado izquierdo. Esta dominancia en el cuerpo es importante porque afecta al funcionamiento del sistema nervioso. Dependiendo de esta lateralidad el cerebro trabajará diferente.

Tenemos dos hemisferios cerebrales encargados de controlar todo lo que hacemos, cada uno con tareas diferenciadas. Y dependiendo de nuestra lateralidad, nos ayudan a interpretar el mundo y poder desarrollarnos en él adecuadamente.

Los primeros años de vida todavía no sabemos cuál es la derecha o la izquierda, no hay dominancia lateral.

Es cuando comienza el aprendizaje de la lectura y escritura cuando es importante tener unas coordenadas, conocer y tener asimilado el concepto espacial y el temporal. Y poder orientar los símbolos que son las letras y los números hacia el lado adecuado.

Siempre se ha supuesto que ser ambidiestro es bueno, pero no es así en la realidad: Necesitamos una dominancia lateral y cerebral y una orientación muy precisa.

Una correcta lateralidad ayuda a saber y distinguir de manera fluida que no es la misma cifra 52 que 25, ni una b es una d.

Si la lateralidad no madura y se queda sin organizar, puede ser que no vaya bien en los aprendizajes, organizarse, la toma de decisiones o el razonamiento lógico. Se debe construir una buena lateralidad, para evitar un lateralidad cruzada de mano derecha, ojo Izquierdo … o pie izquierdo o poca definición.

Con una lateralidad cruzada nos encontramos:

La lectura, la fluidez lectora y la comprensión de lo que leemos.

La atención auditiva: seguir bien las conversaciones y no perder el hilo.

La organización del espacio o del tiempo, la lentitud, lo que lleva a inestabilidad emocional.

Lentitud en el tiempo de aprender algo o resolver algún trabajo, falta de reflejos a la hora de decidir.

Pueden haber inversiones o saltarnos palabras: Esto relaciona a veces la lateralidad con la dislexia.

A veces nos encontramos que puede afectar en las matemáticas, sobre el cálculo o sobre el orden matemático. Aunque no siempre.

Pérdidas de la atención, por el exceso de fatiga que dan a los signos.

Desmotivación o apatía.

Inhibición, inseguridad…

En el caso de que observemos todo esto, es cuando hacemos las pruebas para determinar si hay lateralidad y está influyendo en los aprendizajes, a nuestro trabajo o en la vida cotidiana. Y trabajar con una terapia que ayude a la persona a desbloquear aquellos aspectos que están bloqueados.

Emma P. Psicóloga general y logopeda.

Los Problemas Escolares: Dislexia, Déficit de Atención,… El Trastorno de la Lateralidad

Estamos en una sociedad competitiva en la que se otorga mucho valor a la educación y se considera como objetivo primordial el hecho de que nuestros hijos obtengan unos buenos resultados académicos.

Pero la realidad es que hay niños que tienen problemas de aprendizaje y que éstos son causados por diferencias en el funcionamiento del cerebro y la forma en la cual éste procesa la información, los niños con problemas de aprendizaje no son “tontos” o “vagos”. De hecho son niños con capacidades normales o superiores, lo que pasa es que sus cerebros procesan la información de manera diferente.

En este sentido como problemas de aprendizaje más comunes nos encontramos: dislexia, trastorno por déficit de atención y/o hiperactividad, disgrafía, discalculia,  retraso psicomotriz… y un trastorno más global y que puede estar detrás de alguno o de varios de los anteriormente mencionados y al que queremos hacer referencia que es el Trastorno de la Lateralidad.

Un trastorno de lateralidad a nivel físico se observa cuando una persona no es totalmente diestra de mano, ojo, pierna y oído o totalmente zurda.

Este sería el caso por ejemplo de una persona que escribe con la mano derecha y chuta con la pierna izquierda o enfoca con el ojo izquierdo.

A nivel cognitivo se observan dificultades en: la atención, la memoria, la orientación espacial, la percepción, la organización temporal, la motricidad,…

¿Qué síntomas se manifiestan?

A nivel de Concentración:

  • Tienen una atención baja. Son personas que les cuesta seguir una película, pierden el hilo al leer un libro,…
  • Padecen lapsus o bloqueos en la memoria, se despistan en clase o a veces parecen que están en la luna.

A nivel de lenguaje:

  • Invierten el orden de las letras o de los números al leer, al hablar o al escribir.
  • Confunden letras o palabras.
  • Dificultad en resumir y sintetizar.
  • Dificultad en la expresión oral.
  • Dificultad en explicar una historia de manera ordenada.
  • Dificultad en la presentación de los trabajos.
  • Dificultad en la comprensión lectora.

A nivel de organización:

  • Dificultad en organizarse el tiempo del que disponen.
  • Dificultad en la organización espacial: confusión derecha-izquierda.
  • Dificultades de orientación (por ejemplo al salir del metro, para ir a un lugar,…).

A nivel motriz:

  • Todo y que muchas veces se trata de personas ágiles, tienen dificultades en la motricidad gruesa y son personas patosas.
  • Son personas lentas.
  • Dificultades en la motricidad fina y en la habilidad manual que se traduce en mala presentación de trabajos, mala letra,…

A nivel emocional:

Son personas que se infravaloran y que padecen una baja autoestima.

Pueden aparecer conductas de inhibición y timidez o por el contrario llamadas de atención, molestan a los compañeros… porque en el fondo prefieren ser el “vago” o el “nervioso” y seguirá todos los patrones de conducta de la etiqueta que tiene en el colegio antes de que le llamen el “tonto”.

¿Hay tratamiento?

Lo importante es realizar un buen diagnóstico para evitar que el niño haga un largo recorrido en terapias fracasadas, refuerzos escolares que en definitiva no solucionan el problema y desgastan al niño y a la familia.

Para detectar un Trastorno de Lateralidad se realiza un test de lateralidad a partir del cual se descarta o se confirma este trastorno.

Si se confirma el trastorno se realiza una terapia de lateralidad dirigida a potenciar el lado correcto así como todas las funciones de las áreas cerebrales afectadas, recuperando como mínimo un 85%.

El objetivo de la terapia es equiparar el potencial intelectual de la persona con su rendimiento cognitivo, emocional y personal.

Violencia adolescente

violencia adolescenteEl exceso de permisividad junto con el deseo de dar respuesta a todos los deseos de los hijos puede llevar al despotismo por parte de éstos hacia sus padres. El uso abusivo de las nuevas tecnologías, la televisión, las videoconsolas e Internet están incrementando el aislamiento y los comportamientos agresivos dentro del núcleo familiar.

Os invitamos a leer este interesante artículo publicado en prensa hace unos días:

http://www.elmundo.es/sapos-y-princesas/2016/10/02/57ee765922601d83248b4598.html

Adolescencia y Lateralidad

Pensar que un Trastorno de la Lateralidad es una alteración exclusivamente infantil es algo frecuente aunque no es así.

La solución a los problemas de lateralidad no es el paso del tiempo sino el tratamiento.

La adolescencia es una época ambigua donde ya dejamos de ser niños aunque todavía no somos adultos. Es una época de cambios y, entre ellos, se irán definiendo cuerpo y personalidad.

Los conflictos y las dificultades que surgen en esta época se suelen atribuir generalmente a la edad,… y habitualmente así es, ¿pero que ocurre cuando tenemos una patología como un Trastorno de Lateralidad no tratado durante la niñez?

Cuando los Trastornos de Lateralidad son leves se suele ir cursando la Primaria trampeando y con esfuerzo. Pero al llegar a la Secundaria el esfuerzo es mayor y las dificultades muchas, con lo cual surge el problema.

Muchos padres cuentan: “es que había estudiado pero llegó el examen y se quedó en blanco”, otros dicen: “no quiere estudiar, parece haber tirado la toalla”.

Un Trastorno de Lateralidad provoca principalmente dificultades en:

  • Concentración y Atención
  • Organización del tiempo
  • Memoria
  • Organización en el pensamiento
  • Lecto-escritura
  • Cálculo
  • Autocontrol de impulsos
  • Percepción y espacio

Las quejas más frecuentes:

Son adolescentes con el “cerebro revolucionado”. Les cuesta mucho centrarse al estudiar y al ponerse se les pasan por la cabeza todo tipo de ideas y la mayoría no tienen que ver con el tema que tienen delante.

Sus cabezas están llenas de ideas pero estas pocas veces se canalizan en acciones prácticas. Cuando ese potencial creativo se plasma en realizaciones concretas el éxito se consigue ya que la lateralidad no afecta a la capacidad intelectual.

Por otro lado, los adolescentes con un Trastorno de Lateralidad tienen más tendencia a sufrir conflictos. La falta de reflexión hace que se comporten como “cabezas locas” y por ello hay más peleas, más disgustos.

Son de extremos, es frecuente el “todo o nada” y no se conoce el punto medio. Se pueden involucrar de lleno el primer mes en los estudios para luego dejarlo del todo por cansancio y entonces dedicarse de pleno a otra cosa (música, amigos,…).

La escasa concentración hace que la lectura comprensiva sea defectuosa. Cuando tiene que seguir instrucciones se salta pasos y puede leer una página entera sin enterarse de nada. Esta atención mejora en momentos de presión y exigencia por parte de padres o maestros.

A los adolescentes con un Trastorno de Lateralidad les cuesta mucho organizarse y hacer lo que se proponen hacer. Para ellos, posponer las cosas es el pan de cada día. Además, no saben calcular cuanto tiempo les va a comportar hacer tal trabajo o esos deberes de mates.

Hacen el trabajo a un ritmo irregular y suelen dedicar mucho esfuerzo a cosas irrelevantes.

La desorganización es uno de los problemas más frecuentes y por ello es muy importante seguir una rutina con estos chicos. El éxito de un adolescente con un Trastorno de Lateralidad suele ser una madre que esté detrás de deberes, exámenes, etc. Aunque, evidentemente, esa no es la solución ya que ni esa madre puede llegar a todo ni los adolescentes dejan ayudarse con facilidad.

En el habla también pueden darse los problemas ya que aunque tengan las ideas claras, les cuesta tener un discurso coherente y lógico. Se van por las ramas, dan rodeos, y eso se refleja también en los escritos. Está claro que cuando se trata de un examen, el suspenso puede estar ahí.

Los problemas de lectura, escritura y ortografía son muy habituales. En chicos tan desorganizados la lectura y la escritura suele ser lenta si se procura entender y demasiado rápida cuando no se presta atención.

Lo mismo ocurre con las matemáticas: pierden el hilo fácilmente y por ello un problema matemático es difícil de seguir, sobretodo mentalmente, memorizar las tablas de multiplicar, las fórmulas y saber cómo y donde aplicarlas es misión imposible.

Y la afectación puede darse incluso a nivel afectivo ya que un adolescente con dificultades puede dar lugar a un mayor índice de alteración nerviosa: agresividad, ansiedad, depresión, timidez,…

Un Trastorno de Lateralidad tiene tratamiento a cualquier edad. Sin medicación y con una terapia de estimulación cognitiva la sintomatología desaparece y el chico o chica es capaz de encauzar su vida correctamente.

Existen test y cuestionarios para medir si estamos o no ante este Trastorno. Un buen diagnóstico es la base de la curación.