Adolescencia y Lateralidad

Pensar que un Trastorno de la Lateralidad es una alteración exclusivamente infantil es algo frecuente aunque no es así.

La solución a los problemas de lateralidad no es el paso del tiempo sino el tratamiento.

La adolescencia es una época ambigua donde ya dejamos de ser niños aunque todavía no somos adultos. Es una época de cambios y, entre ellos, se irán definiendo cuerpo y personalidad.

Los conflictos y las dificultades que surgen en esta época se suelen atribuir generalmente a la edad,… y habitualmente así es, ¿pero que ocurre cuando tenemos una patología como un Trastorno de Lateralidad no tratado durante la niñez?

Cuando los Trastornos de Lateralidad son leves se suele ir cursando la Primaria trampeando y con esfuerzo. Pero al llegar a la Secundaria el esfuerzo es mayor y las dificultades muchas, con lo cual surge el problema.

Muchos padres cuentan: “es que había estudiado pero llegó el examen y se quedó en blanco”, otros dicen: “no quiere estudiar, parece haber tirado la toalla”.

Un Trastorno de Lateralidad provoca principalmente dificultades en:

  • Concentración y Atención
  • Organización del tiempo
  • Memoria
  • Organización en el pensamiento
  • Lecto-escritura
  • Cálculo
  • Autocontrol de impulsos
  • Percepción y espacio

Las quejas más frecuentes:

Son adolescentes con el “cerebro revolucionado”. Les cuesta mucho centrarse al estudiar y al ponerse se les pasan por la cabeza todo tipo de ideas y la mayoría no tienen que ver con el tema que tienen delante.

Sus cabezas están llenas de ideas pero estas pocas veces se canalizan en acciones prácticas. Cuando ese potencial creativo se plasma en realizaciones concretas el éxito se consigue ya que la lateralidad no afecta a la capacidad intelectual.

Por otro lado, los adolescentes con un Trastorno de Lateralidad tienen más tendencia a sufrir conflictos. La falta de reflexión hace que se comporten como “cabezas locas” y por ello hay más peleas, más disgustos.

Son de extremos, es frecuente el “todo o nada” y no se conoce el punto medio. Se pueden involucrar de lleno el primer mes en los estudios para luego dejarlo del todo por cansancio y entonces dedicarse de pleno a otra cosa (música, amigos,…).

La escasa concentración hace que la lectura comprensiva sea defectuosa. Cuando tiene que seguir instrucciones se salta pasos y puede leer una página entera sin enterarse de nada. Esta atención mejora en momentos de presión y exigencia por parte de padres o maestros.

A los adolescentes con un Trastorno de Lateralidad les cuesta mucho organizarse y hacer lo que se proponen hacer. Para ellos, posponer las cosas es el pan de cada día. Además, no saben calcular cuanto tiempo les va a comportar hacer tal trabajo o esos deberes de mates.

Hacen el trabajo a un ritmo irregular y suelen dedicar mucho esfuerzo a cosas irrelevantes.

La desorganización es uno de los problemas más frecuentes y por ello es muy importante seguir una rutina con estos chicos. El éxito de un adolescente con un Trastorno de Lateralidad suele ser una madre que esté detrás de deberes, exámenes, etc. Aunque, evidentemente, esa no es la solución ya que ni esa madre puede llegar a todo ni los adolescentes dejan ayudarse con facilidad.

En el habla también pueden darse los problemas ya que aunque tengan las ideas claras, les cuesta tener un discurso coherente y lógico. Se van por las ramas, dan rodeos, y eso se refleja también en los escritos. Está claro que cuando se trata de un examen, el suspenso puede estar ahí.

Los problemas de lectura, escritura y ortografía son muy habituales. En chicos tan desorganizados la lectura y la escritura suele ser lenta si se procura entender y demasiado rápida cuando no se presta atención.

Lo mismo ocurre con las matemáticas: pierden el hilo fácilmente y por ello un problema matemático es difícil de seguir, sobretodo mentalmente, memorizar las tablas de multiplicar, las fórmulas y saber cómo y donde aplicarlas es misión imposible.

Y la afectación puede darse incluso a nivel afectivo ya que un adolescente con dificultades puede dar lugar a un mayor índice de alteración nerviosa: agresividad, ansiedad, depresión, timidez,…

Un Trastorno de Lateralidad tiene tratamiento a cualquier edad. Sin medicación y con una terapia de estimulación cognitiva la sintomatología desaparece y el chico o chica es capaz de encauzar su vida correctamente.

Existen test y cuestionarios para medir si estamos o no ante este Trastorno. Un buen diagnóstico es la base de la curación.